Legitimitatea Legalitateagatik leku-aldatzen dugunean

Joxe Iraurgi

Hay que tener muy claro qué quieren decir estos dos conceptos, antes de adentrarnos en malabares dialécticos que no nos conducen a ninguna parte.

Si la “LEGITIMIDAD” jurídica se refiere a la ley, la legitimidad política se refiere al ejercicio del poder. El poder político que es percibido como legítimo será mayoritariamente obedecido, mientras que el percibido como ilegítimo será desobedecido, salvo que se obtenga obediencia por medio de la violencia del Estado.

El principio de “LEGALIDAD”, o primacia de la Ley, es un principio fundamental conforme al cual todo ejercicio de un poder público debe realizarse acorde a la ley vigente y su jurisdición y no a la voluntad de las personas. Si un Estado se atiene a dicho principio entonces las actuaciones de sus poderes estarían sometidas a la Constitución y al Estado actual o al imperio de la ley.

Aclarados estos dos conceptos, ¿cómo inciden éstos en la sociedad de un Estado conquistado y genocidamente colonizado como es el caso de nuestra sociedad y su ESTADO NAVARRO?.

El imperialismo franco español vaticanista en toda su dialéctica goebbeliana utiliza permanentemente el concepto de LEGALIDAD. Es su único argumento para legitimar el negacionismo y la ocupación permanente de nuestro Estado.

Los Estados conquistadores siempre crean un imaginario de adoctrinamiento y un ordenamiento jurídico falso. Para ello se dotan de colaboracionistas mercenarios autóctonos y bien pagados.

Por ello, cuando se participa en política dentro del sistema jurídico de los conquistadores sin tener clara la historia del propio Estado ocupado, al fimal se acaba colaborando en nombre de un “buenismo de sacristía”, cayendo consciente o inconscientemente en el colaboracionismo.

El colaboracionismo se practica  de diferentes maneras. Una es ir en forma del “SI” pero “NO”. Quiere decir, como hemos expuesto en anteriores ocasiones, que escriben sobre temas históricos de nuestro Estado pero lo plantean como un “pasado” que ocurrió pero que hay que dejar atrás y vivir en el presente y aceptar la realidad actual.

La otra es la de los colaboracionistas que van de “patriotas” organizando acciones en gran parte folclóricas, vendiendo las mismas como cultura al margen de transmitir nuestra historia real que es a la postre la ideologia de una sociedad. El folclore está bien siempre y cuando se le implemente la historia de nuestro ESTADO NAVARRO.

La única conclusión que extraigo de esta realidad es que los conquistadores tienen que estar muy agradecidos al “neocarlismo jesuitico-opusiano” por el trabajo tan bien realizado. La Conquista continúa, mientras se venden las bondades de que vivimos en democracia (eso sí, de baja calidad pero en democracia al fin y al cabo dicen) la cual se puede ir mejorando por la aportación magnánima de los llamados “patriotas vascos”.