El empoderamiento y la sociedad del ESTADO NAVARRO

En este sentido, Friedman (1992) señala que el empoderamiento está relacionado con el acceso y control de tres tipos de poderes: a) el social, entendido como el acceso a la base de riqueza productiva; b) el político, o acceso de los individuos al proceso de toma de decisiones, sobre todo aquellas que afectan a su propio futuro; y c) el sicológico, entendido en el sentido de potencialidad y capacidad individual.

De forma similar, Rowlands (1997) señala tres dimensiones: a) la personal, como desarrollo del sentido del yo, de la confianza y la capacidad individual; b) la de las relaciones próximas, como capacidad de negociar e influir en la naturaleza de las relaciones y las decisiones, y c) la colectiva, como participación en las estructuras políticas y acción colectiva basada en la cooperación.

El empoderamiento implica:

  1. La toma de conciencia sobre su subordinación y el aumento de la confianza en sí mismas (“poder propio”).
  2. La organización autónoma para decidir sobre sus vidas y sobre el desarrollo que desean (“poder con”).
  3. La movilización para identificar sus intereses y transformar las relaciones, estructuras e instituciones que les limitan y que perpetúan su subordinación (“poder para”).
  4. Recursos intelectuales: conocimientos, información, ideas.
  5. Ideología: facilidades para generar, propagar, sostener e institucionalizar creencias, valores, actitudes y comportamientos.

Si la sociedad del “ESTADO NAVARRO” quiere recuperar su libertad y con ella la soberanía, tiene que empoderarse primero: Sensibilizándose por la ideología en base a la historia y con los conceptos básicos muy claros y participar al margen de las instituciones impuestas, creando alternativas de contra poder al estilo de los “INFANZONES DE NAVARRA” en base al derecho pirenaico o los fueros de la libertad reactualizados.

Es importante no invertir los conceptos, primero información, formación y educación que conlleva una sensibilización social; y finalmente, participación ciudadana. No se puede pretender plantear la toma de decisiones de forma participativa, si previamente no ha habido un trabajo de sensibilización.

La participación no se debe improvisar, entre otras cuestiones porque no estamos preparad@s para ello, y por otro lado, porque genera miedos, dudas, incertidumbre y ansiedad en determinadas personas y determinados sectores.

La participación ciudadana implica un proceso donde la sociedad debe estar movilizada, se tiene que sentir esa movilización, se tiene que tener claro el proyecto u objetivo común, que no es otro que la desconquista y recuperación de nuestro “ESTADO NAVARRO”.

La sensibilización, tiene que ser un trabajo duro y difícil que prepare el terreno y la participación ciudadana debe ser el cultivo de los frutos sobre este objetivo. Cuando se cita sensibilización son claves dos puntos concretos: por un lado, interiorizar el concepto de la responsabilidad en su amplio sentido-responsabilidad “PATRIÓTICA” y responsabilidad sobre el entorno social, y por otro lado, reforzar el sentimiento “SOCIAL  NAVARRO”.