Jurgi San Pedro Guillem
Aquí tenéis un texto de hace 12 años,
pensando que no puede perder su actualidad,
gracias al espíritu de NABIL,
que vea la luz
A la hora de tratar los temas históricos de nuestro Estado, Navarra, reflejar la tendencia a la ficción puede resultar en ocasiones un ejercicio creativo saludable, a nuestro alrededor, donde la utilización pedagógica de cuentos increíbles basados en nuestra Historia y valor de la épica, pueden resultar interesantes a la hora de despertar un interés público apremiante sobre nuestra memoria histórica, al igual que podría ser válido como idea-guión para la industria del cinematográfica.
Pensemos, hace 200 años, en la cantidad de versiones vernáculas creadas alrededor de la batalla de Trafalgar. Entonces, el rol contrapuesto que jugaron tanto los marineros como los capitanes vascos, bien podría utilziarse para ilustrar la historia navarra. En aquél momento los vascos tomaron parte en ambos bandos en guerra. Desde entonces y hasta ahora, las guerras entre hermanos se han repetido en la historia de Navarra.
Pero no es ése el quid de la cuestión que quiere mencionar este escrito. Sino que es punto de partida de la lista de los muchos Planes históricos que han existido en favor de la soberanía de la Sociedad Navarra.
Hace apenas 200 años, el mapa político de Europa era muy diferente a como lo conocemos hoy. Uno de los planes que se fraguaron en el territorio vasco a ambos lados del Pirineo fue la intención de unir los mares Mediterráneo y Cantábrico. La recanalización del Ebro fue en aquel momento el objetivo de aquellos que pertencían al movimiento que estaba creando el imperio de las libertades civiles. Éstos, 18 años antes, se unieron a la ideocracia reivindicada por el movimiento popular que se llamó a sí mismo «partido de los filósofos», es decir, que se adscribían a la filosofía que tenía por eje la aceptación de la universalidad de los derechos civiles y políticos del individuo. Entre los pensadores revolucionarios principales que permitieron la primera Revolución Burguesa del continente europeo se encontraban nombres como Rousseau, Diderot, Suard, d’Alembert, Buffon, Concorde y las obras que se les adscriben. Se reunían en las logias franc-masonas de la época, y aquellos miembros del movimiento ilustrado que consiguieron durar 18 años más se convirtieron en bonapartistas, al igual que muchos navarros vascos ilustrados de la época.
Ese Plan que quedó por hacer, la recanalización del Ebro (como muchos Planes navarro-ibéricos en favor de la soberanía popular), cuya versión original se da por desaparecida, tiene su paternidad en el labortano Joseph Garat (1749-1833). Aún así, hay que tener en cuenta los varios acontecimientos realmente violentos que ilustran su devenir:
a) En el año 1793 le tocó comunicarle personalmente al borbón Luis XIV que la República le cortaría el cuello, con la excusa de ser el ministro de justicia de la recientemente creada estructura gubernamental de la Revolución.
b) En el año 1799 aceptó el coup de Ètat dirigido por Napoléon, Sieyés y Roger Ducos.
Se puede conseguir más información sobre él para profundizar más en su figura en la obra de los conocidos historiadores vascos Isidro Pagoaga, Manex Goyhenetche, Idoia Estórnes y Virginia Tamayo.
Así las cosas, hoy en día, las edificaciones hidroeléctricas y las macro-presas realizadas en los afluentes de los casi 1000km del recorrido natural del Ebro, y teniendo en cuenta además todos los demás planteamientos ecológicos, se plantea bastante complicado el sacar algo en claro sobre la viabilidad del trazado de dicho canal. No será la opción más viable dado que la técnica y la ciencia no están desarrolladas en nuestra área de acción, incluidas las técnicas de ingeniería capaces de sortear desniveles de 500 metros.
He de admitir que desde que tuve noticias de pruebas documentales dispersas de dicho Plan increíble, y hasta hoy en día, me he preguntado a mí mismo más de una vez qué habría de suponer la ejecución de dicha infraestructura. ¿Habría sido la intención de aquél Imperio francés vestido de consejeros vasco-navarros, condenar a la Península Ibérica a ser una isla? Era sin duda un planteamiento con cierto regusto metafísico, y aún más, si nos percatamos de las descripciones del carácter de Joseph Garat que nos aporta su entorno. Sea como fuere, el dibujar esa posibilidad física, hoy en día me gustaría saber si se podría dibujar una alegoría correcta del deseo social de una soberanía compartida, ¿pero cómo? Soñar es gratis, pero entre los caminos que se dibujan en el mapa topográfico, muchas zonas de la actual CAV se quedaría al otro lado, según lo que nos cuenta ese Plan.
La elección inteligente y libre de el recorrido navegable de El Gran Bilbao, Laudio, Amurrio, Gasteiz, Bastida, Iruña, la Ribera, Barcelona, me produce alegría, al menos en esas horas en que te llena la melancolía. ¿Tal vez esa unión de los mares podría lograr estrechar las uniones beneficiosas entre los pueblos? Y a tí, oh valiente lector, ¿qué tipo de pensamientos te trae a la cabeza este matrimonio entre el Mediterráneo y el Cantábrico? ¿Tal vez el eje activador de un nuevo mundo posible?
Me doy cuenta de que he sido prisionero de la fascinación producida por una utopía que nos ha dejado la Historia de Navarra. Así que me he animado a ir a tomar unos potes con gente de casa, y sin haberlo previsto, mira por dónde tuve la oportunidad de charlar en Bermeo con un conductor de puerto del Canal de Panamá que casa el Océano Atlántico y el Pacífico, el vasco norteamericano Elorriaga, conocido de mi padre, Capitán de los Capitánes de la Mar. Entonces, empujado de algún modo por la despreocupación que hacen crecer un par de txakolís, o tal vez sediento de la mucha información entorno al canal de Panamá, empecé el interrogatorio. Lo que sabía de este matrimonio era lo recibido del estupendo libro de Eduardo Galeano El Siglo del VIento, sin más. Esas cosas mencionadas eran lo que tenía en la cabeza sobre este camino fluvial fundamental para la economía del mercado-mundo. Los datos recopilados gracias a Elorriaga fueron los siguientes (recordad que son de hace 12 años):
Hace más de 100 años, este negocio redondo que Francia vendió a los EEUU, a la administración Bush, le reportan unos beneficios de 2.000.000 de dólares al día. Cada barco que quiera cruzar por ahí debe pagar una media de 100.000 dólares.
El Canal de Panamá tiene unos 70 km. Por ahí pasa el 5% de todas las mercancias transportadas en el mundo, están pasando barcos capaces de transportar 5000 contáineres, y hoy en día se están construyendo prototipos en Korea capaces de transportar 7000-10000 containeres. Un proyecto que requiere una inversión de 3.000.000 $.
Hoy en día se consigue reducir la navegación de 24 días a tan sólo 12-18 horas. Los ahorros que se pueden hacer en una travesía China-Europa o en el viaje entre Europa y la Costa Oeste de EEUU no son pocos…
Casi sin darme cuenta recibí toda una sesión informativa sobre el tema, yo, le plantee los restos de una intención nabartzale histórica. No se sorprendió, y casi sin darnos cuenta, empezamos a alimentar la utopia del matrimonio que os he comentado. ¿Qué supondría en términos económicos que el camino más rápido para el Noroeste europeo se aprovechara por el pasadizo Mediterráneo-Cantábrico en lugar de por el Mar Negro? ¿Y si los europeos del Norte previeran entrar en el Mediterráneo por Bilbao en lugar de por Gibraltar? Las especificaciones de dicho canal, ¿habrían necesitado la ejecución de nuevos proyectos de prototipado? Y políticamente, ¿que nos habría aportado la construcción de semejante infraestructura a la construcción nacional? ¿Tendrían algo que decir sobre esto Cataluña, Aragón y nuestro pueblo navarro? Estos y otros planteamientos han quedado en borrador. Haciendo un guiño al pensamiento libre, se liberaron muchas preguntas sin respuesta en esa noche en aquél trozo de tierra. Sin darnos cuenta estábamos creando medios para la geopoética… ¿creyendo tal vez que era demasiado hablar de la geopolítica vasco-navarra?
