“Quien se arrodilla ante el hecho consumado, es incapaz de enfrentar el porvenir”. – León Trotski
No hay más que ver lo que ha pasado y sigue pasando con la sociedad de nuestro Estado Navarro. Se acepta el hecho consumado de la conquista y colonización mediante el genocidio de nuestra sociedad y su Estado por los conquistadores de España, Francia y el Vaticano dando por válido el imaginario impuesto por los mismos.
Dentro del imaginario aceptado se encuentra el llamado conflicto vasco, que en realidad es el «Navarro», y no comenzó el año 1936. Por mucho que nos lo recuerde continuamente el social imperialismo de los conquistadores, además de los del “Establishment” y el “Modus Vivendi” político, esto viene de antes y las raíces del problema difieren.
El conflicto empezó con las diferentes conquistas y subsiguientes colonizaciones, y con ellas el desmantelamiento del Estado Navarro al que se le da el tiro de gracia en el año 1841 después de la pérdida de la Primera Guerra Carlista.
Ocurre también que cuando los hechos consumados son aceptados se tiende a reivindicar los EFECTOS y no las CAUSAS. Con los efectos se puede vivir permanentemente en el más puro victimismo y llorando esperando el milagro de la salvación. Esto último es un arma religiosa que todavía tiene mucho poder e influencia.
Las causas tienen su base y referente en las diferentes conquistas realizadas contra nuestro Estado por los Estados de España, Francia y el Vaticano, ahí está la clave del conflicto político permanente, las Causas.
Estas realidades no se han enseñado ni se enseñan actualmente en las escuelas y es la causa principal de todos nuestro males de los últimos 50 años.
Bajo esta perspectiva algunos reivindican una parte de lo que somos y obvian la parte más importante de lo que también somos y nos lo niegan.
Porque somos la sociedad del Estado Navarro, conquistada y colonizada genocidamente, por lo tanto somos una COLONIA.
Aceptar los hechos consumados también implica aceptar el negacionismo que nos imponen los conquistadores. De esta forma nos convertimos en cómplices de los conquistadores y en competencia del patriotismo navarro, pues no se quiere reconocer que estamos conquistados como navarros y que jurídico-políticamente somos navarros.
CONCLUSIÓN: Más pronto que tarde aquellos que se empeñan en los Efectos y dejan de lado las Causas del Conflicto, deberán realizar una autocrítica profunda y una labor pedagógica de empoderamiento de la sociedad. Sumarse al PARADIGMA NAVARRO como eje vertebrador de la reivindicación y recuperaración de nuestro estado, Navarra, es el único camino que nos permitirá romper de una vez el techo de cristal.
