La Batalla de San Marcial, mejor “Batalla del monte Aldabe”

La “Batalla de San Marcial”, mejor “Batalla del monte Aldabe”, junto a Irún
en junio de 1522. En este caso ha sucedido, como es normal, que los vencedores
han presentado su modo de ver e interpretar el hecho histórico, para nuestra
desgracia, los vencidos no sólo no han tenido la capacidad crítica de ponerlo en
cuestión, sino que lo han aceptado de arriba abajo, y para colmo lo celebran
todos los años con una fiesta en la que parece que les va “la vida y el honor”.
El trabajo de Esarte Muniain tiene el acierto de presentar, en primer lugar, la
versión de los vencedores, aceptada sin rechistar por la sociedad en la que se
desarrollaron los hechos; para luego plantear las conclusiones a las que él ha
llegado tras largos años de investigación y estudio y que quedaron plasmadas
fundamentalmente en su obra magna “Navarra, 1512-1530. Conquista,
ocupación y sometimiento militar, civil y eclesiástico” (Pamplona-Iruñea 2001).
Garibay en su “Compendio historial…” (Bruselas 1571), realiza perfectamente
su tarea de tergiversador de los hechos. Su interpretación responde punto por
punto a la narración que desde Fernando “el Católico”, para unos o “el
Falsario” para otros, se construyó para justificar la ocupación española del
reino o Estado de Navarra en 1512.
Realmente, como era sabido y demuestra Esarte, las supuestas tropas
francesas eran en realidad fuerzas al servicio del Estado Navarro en su intento
de recuperación de la soberanía del Reino ó Estado arrebatado por Castilla a
partir de 1512 y en la que luchaban, además de navarros, gascones, franceses
(recordemos que el rey de Francia Francisco I apoyaba esta campaña),
lansquenetes alemanes y otros mercenarios. Los historiadores al servicio de
España siempre han presentado los hechos como una guerra contra Francia
con el objetivo claro de invisibilizar la realidad del Estado Navarro.
Lo más triste de todo este asunto, resulta la aceptación y celebración
correspondiente con la que siguen festejando, año tras año en el conocido
Alarde de Irun, este hecho tan desgraciado para nuestro país. Es celebrar la
ocupación y el sometimiento, es festejar la dominación y minoración. Es borrar
de un plumazo la memoria histórica de una conquista que fue letal para el
porvenir de nuestro Estado Navarro, y por lo mismo, falsear la versión real de
la historia de una conquista y ocupación cuyas consecuencias están, a día de
hoy, más vivas que nunca.